Buenos Aires, 2023
Salimos de Montevideo en barco, cruzamos el Río de la Plata y aparecimos en Buenos Aires. Fui con mi amigo Bruno. Lo que más quería ver era el subte: es el más antiguo de toda América.
- 1913año del primer subte
- 3oficios probados
- 2museos
- 9fotos del viaje

Cruzar el Río de la Plata
De Uruguay a Argentina se va en el Buquebús. Es un barco grande y rápido, con butacas amarillas como las de un avión, y desde la ventana no se ve la otra orilla: el río es tan ancho que parece mar. Nos pasamos casi todo el viaje pegados al cristal esperando a que apareciera la costa.



Ida y vuelta en el Buquebús. Tres horas de río en cada sentido, y la maleta siempre a mano.
El subte más antiguo de América
El subte de Buenos Aires abrió en 1913 y fue el primero de América y de todo el hemisferio sur. Por la línea A, que es la celeste, estuvieron circulando casi cien años unos vagones de madera preciosos. Bajar al andén y oír llegar el tren por el túnel es de mis cosas favoritas del mundo.
La línea A es la celeste. En el plano se distingue enseguida porque es la que cruza el centro de lado a lado, y fue por donde empezó todo en 1913.
El Planetario y la sala que engaña a los ojos
El Planetario es una cúpula enorme en medio de un parque; por fuera parece una nave espacial que acaba de aterrizar. Y en el museo de ciencia había una sala pintada a rayas donde uno parece gigante y el otro enano según dónde te pongas, aunque los dos midamos lo mismo.


Ciencia por la mañana. Una cúpula, un helado y una habitación que te cambia el tamaño.
Una ciudad entera hecha a nuestro tamaño
El Museo de los Niños está dentro del Abasto, que antes era el mercado central de Buenos Aires. Por dentro es una ciudad de mentira con todo puesto: calles, semáforos, un banco, un supermercado y un estudio de televisión. Te dan un puesto de trabajo y lo haces. Un año después, en Santiago, nos encontramos otra ciudad de oficios igual en KidZania.



Cajero, cámara y calle. En una mañana trabajamos en el supermercado y en la tele.
Un subte de hace más de cien años sigue funcionando todos los días.
Eso es lo que más me impresionó. Y otra cosa: cruzar un río puede llevarte a otro país. En el mapa parece poco, pero al otro lado se habla distinto, los trenes son distintos y hasta las monedas.
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